Restaurante El Celler de Can Roca – Girona

By Xavi, 31 gener 2016

Los premios y rankings pocas veces nos los creemos, pero cuando estás a punto de entrar en el que dicen es “El mejor restaurante del mundo” y reflexionas sobre ello, impresiona. Y cuando ya te has ido y recuerdas esas horas pasdas en El Celler de Can Roca, te das cuenta de la grandeza de la experienca que has vivido.

El Celler de Can Roca Girona

Hoy es un día especial para nosotros, no todos los días se puede disfrutar a tan alto nivel de una comida que es mucho más que una simple comida. Los adjetivos se nos quedarán cortos, la maravillosa experiencia será inolvidable, e intentaremos explicarlo de la forma más descritiva posible.

El Celler de Can Roca Girona

Empezaremos explicando los precios, ya que es una pregunta que todo el mundo nos ha hecho. Hay dos menús, el Degustación (menú 180€ + 55€ opcionales del maridaje de vinos) y el Festival (195€ + 90€ opcionales de maridaje). En la (interminable) carta de vinos podemos encontrar algunos muy buenos por 25 euros, por lo tanto diríamos que lo mínimo sería un Menú Degustación con botella de vino, y sale a unos 195€ por persona. En cambio un “completo” que seria Menú Festival con maridaje de vinos sale por 285€ por persona. A todo esto sumad aguas, gintonics o lo que queráis, claro. Porque aquí se viene a pasar entre 3 y 5 horas…

Nosotros optamos por Menú Festival, porque ya que estamos en el Celler de Can Roca, hagámoslo a lo grande. Consta de 7 entrantes, 11 principales, 3 postres y petits fours.

El Celler de Can Roca Girona

El primer entrante se llama “Menjar-se el món“, e incluye 5 piezas representativas de distintos lugares del mundo: De Thailandia, pollo con salsa Thai, curry, cilantro, coco t lima. De Turquía: Hoja de parra con lentejas, berenjena y especias con shots de yogurt de cabra y pepino. De China: Verduritas con crema de ciruela. De Marruecos: Almendra, rosa, miel, azafrán, ras el hanout, yougur de cabra. De Corea: Pan frito con panco y panceta con salsa de soja, kimchi y aceite de sésamo.

El Celler de Can Roca Girona

Señoras y señores, todo esto, es “el primer entrante”. Que son tres horas sin parar de llegar comida, un festival. La presentación de cada plato también está milimétricamente pensada, los detalles están todos calculados en El Celler de Can Roca. Seguramente el plato más atrevido del menú porque todos los sabores son intensos y a los que nuestro paladar no está muy acostumbrado.

El segundo entrante representa la infancia de los hermanos Roca en el restaurante de sus padres (“Memoria d’un bar als afores de Girona“), algo básico pero reinventado (muy de moda entre los bares modernos, aunque los Roca lo superan todo) el vermut: calamares a la romana, bombón de pichón, tortilla de patata y cebolla, espina de anchoas en tempura de arroz de Pals, y una “bola” de Campari. De nuevo, un entrante que son varios y sólo vamos por el segundo. Ninguno deja indiferente sobretodo por las texturas, en cambio los sabores ahora nos parecen más cercanos, son más de toda la vida.

El Celler de Can Roca Girona

A continuacion, nos plantan un bonsai de olivo en medio de la mesa. En las ramas hay colgando 4 aceitunas, que son “helado de aceituna verde“. Nos recordó mucho a las aceitunas esferificadas del Tickets (originales del Bulli) pero en formato helado. También explotan, también son muy intensas y también están increibles.

El Celler de Can Roca Girona

Le sigue un “crujiente de camarón“, como las famosas tortillitas de camarones pero sin ser aceitosas, más bien tipo “cracker” deshidratado. Muy rico.

El Celler de Can Roca Girona

Luego nos sirven otro entrante en una especie de ramas metálicas.

El Celler de Can Roca Girona

En ellas encontramos dos platos, primero unas “ostras ying yang” con ajo negro, y luego un ceviche de dorada. Claro, tienen que gustarte los ceviches y las ostras, porque son sabores y texturas especiales… pero esta gente saben cocinarlas.

El Celler de Can Roca Girona

Termina el festival de entrantes con dos bolas maravillosas. El “bombón de trufa“, el típico postre de menú que se llama “trufa” y es una bola de chcocolate… pero de trufa de verdad. A los que os gusta la trufa (o os chifla como a nosotros) se os pondrían los ojos como platos al probarlas.

El Celler de Can Roca Girona

Y las otras “bolas” que les acompañan son los “brioix de ceps“. Si os gustan las setas, de nuevo un sabor intenso del que disfrutas durante un buen rato después del mordisco. Cerrar los ojos, saborear el momento y un trago de vino. El cielo.

El Celler de Can Roca Girona

¡Y hasta aquí los entrantes! ¿Espectacular verdad?

Primer plato. Consomé de calabaza con té verde. Que resulta que lleva también castañas a la brasa, espinacas, tofu de avellana… una obra de arte, visual y organolépticamente. Disfrutas de unas pocas cuchradas, pero son las cucharadas más intesas que hemos probado nunca.

El Celler de Can Roca Girona

Seguimos con otro plato “otoñal”, en este caso protagonizado por las setas. “Pinetells”, germinados de piñones y lágrimas de pomelo thai. Hay dos “pinetells”, uno escabechado y otro a la brasa, para comparar sabores. Mezcla de sabores y texturas, de nuevo resultado excelente.

El Celler de Can Roca Girona

Y dentro de un plato en forma de baya de cacao, aparece una cigala con salsa de haba de cacao con mole negro con chocolate y crema de galera con coco y “ceps”. La mezcla de sabores imposible.

El Celler de Can Roca Girona

Entre tanto plato, no hemos comentado nada del pan. Sí, es pan y no es más que pan, pero del que se come sólo. Tienen 6 sabores distintos y los probamos todos. Recomendamos el de vino tinto. Para pedir una barra entera y llevársela a casa.

El Celler de Can Roca Girona

Tras casi hora y media comiendo, nos dicen que nos traen “una ensalada”. Madre mía, estos Roca están locos. Pero tiene truco, como todo, porque de ensalada tiene poco. Es una ensalada de codorniz con col fermentada, caldo ahumado y espuma de estragón. Lo de la col fermentada no nos hacía mucha gracia, pero el sabor combina bien. Y el caldo… ¡qué caldo! Si las abuelas probaran ese caldo, dirían que es demasiado intenso. Yo diría que es demasiado bueno. Un par de cucharadas, y siguiente plato.

El Celler de Can Roca Girona

Misma carne, 3 salsas. Caqui con pichón a la brasa, y salsas con menta, yuzu y romero. Es divertido ir probando la misma carne con las 3 salsas distintas y comparando contrastes. Lo de la carne con salsa de menta, muy turco, es un poco raro…

El Celler de Can Roca Girona

El espectáculo sigue subiendo de nivel. ¿Qué serán capaces de hacer los hermanos Roca con uns simple gamba? Pues nos sirven una gamba marinada en vinagre de arroz, jugo de la cabeza con velouté de algas y pan de fitoplancton. Pero lo mejor de todo, las patas de la gamba, deshidratas, también se comen. Algunos estuvimos a punto aplaudir, no diré más.

El Celler de Can Roca Girona

Del marisco al pescado. “Ratjada” confitada con aceite de mostaza, mantequilla noisette, miel, vinagre de chardonnay, bergamota, mostaza aromatizada y avellana fumada. Todo esto, para acompañar un trozo de pescado que se deshacía. Cada bocadito, acompañado de una mostaza diferente. Increíble.

El Celler de Can Roca Girona

Más pescado, probamos también una “escudella de bacalao con gnoquis de patata y guiso de bacalao“. Muy sabrosa, para no dejar ni gota del guiso untando pan.

El Celler de Can Roca Girona

Y el último plato de pescado es el “Besuc de piga amb samfaina“. Es un besugo con una capa muy fina de samfaina de sabor suave que era casi líquida.

El Celler de Can Roca Girona

Llegan las carnes, y ya llevamos 2 horas comiendo. Sinceramente, el nivel sigue subiendo con el paso de los platos. Ahora toca “lechón ibérico con frutos de madroño y granada“. Lo cocinan durante 36 horas, muy meloso, y le ponen una capa crujiente, y nos lo comemos en pocos segundos. Amantes de la carne, disfrutad, que esto no se saborea todos los días.

El Celler de Can Roca Girona

Cordero con puré de berengenas y garbanzos, y tomate especiado. No sabemos qué más llevaba este plato, pero varias cosas y todas buenas. Un plato contundente, con muchos sabores distintos y una carne tierna espectacular.

El Celler de Can Roca Girona

Y el último plato del menú. Ternera con su médula, tendones y aguacate “terroso”. El nombre no dice mucho, la verdad. Así como el lechón lo cocinan durante 36 horas, la ternera ¡durante 72 horas! Una locura. Tierna, jugosa, increíble. Estos chicos saben cocinar.

El Celler de Can Roca Girona

Pues terminan los platos pero empiezan los postres. Tercer acto de esta obra maestra. Final apoteósico. El público está por ponerse de pie.

Jordi Roca lo llama el “Suspiro limenño”, y es una especie de bola de leche helada con lima, cilantro, dulce de leche y pisco. Refrescante y delicioso, nunca habíamos “comido” leche de una forma similar. Sería el sorbete de limón de las bodas de los 90, porque ayuda a digerir lo anterior, pero en formato “mejor restaurante del mundo”. Vamos, un show.

El Celler de Can Roca Girona

El siguiente postre es el “perfume turco“, inspirado en los bazares de Istambul y acompañado por una muestra de un perfume en papel. El papel no se come. Todo lo que lleva el postre (que es rosa, melocotón, azafrán, comino, canela y pistacho), si. Lo más sorprendente de los postres del Celler de Can Roca es que no son postres digamos “elaborados” como los pasteles, sino que aplican lo mismo que al resto de platos: suma de sabores, que los podrías comer por separado y no sería lo mismo. Espectáculo visual, placer máximo.

El Celler de Can Roca Girona

Y para terminar… “Cromatismo naranja” con naranja, mandarina, maracuyá, zanahoria y yema de huevo. Nos nos preguntéis cómo lo hacen ni en qué textura está cada ingrediente, porque además también tenía flores, pero están todos dentro de una bola dulce. La foto del “antes de romper”:

El Celler de Can Roca Girona

Al romperla, empieza la lujuria. Esto no podía terminar mejor. Unos auténticos cracks. La foto del “después”:

El Celler de Can Roca Girona

La experiencia no termina, porque el trato es tan agradable que os quedaríais en los sofás del Celler de Can Roca con una mantita echando la siesta. Y no es broma. El café lo sirven dónde apetezca (en la mesa, la terraza o el salón), con petits fours. Lo de los “petits fours” siempre lo hemos visto como algo de relleno, un dulce para acompañar el café… pués aquí es un nuevo espectáculo. De colores, de sabores, de texturas, de sorpresas.

El Celler de Can Roca Girona

Probamos muchos (a punto de explotar, pero hicimos un esfuerzo) cuando ya llevávamos 4 horas en El Celler de Can Roca. Y sí, te traen una mantita. Y gintonics, y lo que quieras. ¡Que por algo es el mejor del mundo! Os dejamos algunas fotos, porque es difícil explicarlo.

El Celler de Can Roca Girona

y alguna más…

El Celler de Can Roca Girona

Para terminar saliendo de comer… siendo ya de noche.

El Celler de Can Roca Girona

Nos os contaremos más. Nuestra valoración es clara: un 10. ¿Es caro? Que cada uno juzgue, pero es un espectáculo y si os gusta comer bien y si consideráis que la cocina puede ser arte, tenéis que ir al Celler de Can Roca por lo menos una vez en la vida.

Ah, y para reservar… paciencia, mucha paciencia. Lo podéis intentar el día 1 de cada mes.

Hay que ir porque…

  • …porque es una experiencia única, más allá de que se coma bien
  • …porque se come bien, claro que sí. Y mucho.
  • …porque el espectáculo organoléptico, visual y sensorial es brutal.

Debes evitarlo porque…

  • …no te gustan los sabores exóticos o muy intensos. No disfrutarás una parte importante del menú.
  • …no valoras la cocina creativa e innovadora. Pero si estás leyendo ésto, dudamos que así sea.

Precios:

Menu Degustación 180€, Menú Festival 195€. Bebidas (o maridaje) a parte.

Dirección

Can Sunyer 48, Girona

Horarios:

Abierto desde martes noche hasta el sábado por la noche.

No hay horario, sino dos turnos: comida y cena.

Teléfono: 972 222 157

e-mail: restaurant@cellercanroca.com

Webcellercanroca.com

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