10 puntos para saber si un restaurante te está tratando bien

By Gina, 12 maig 2015

En el blog hemos hablado de decenas de restaurantes. Aunque nos gustan muchos, no siempre repetimos. ¡Es tan difícil repetir cuando hay sitios tan maravillosos por probar! Pero esos que cuidan al cliente siempre son los que tienen más números para que pensemos en ellos cuando decimos: ¿Volvemos a ese sitio?

Normalmente no es porque haya una comida maravillosa. Competir sólo con los platos es muy difícil. Los restaurantes hace tiempo que ya no ofrecen sólo comida, sino experiencias, y con la experiencia aprendimos a saber lo que si y lo que no.

A continuación os proponemos una lista de 10 cosas que nos gustan que pase cuando vamos a un restaurante. Son pequeñas cosas, algunas no cuestan dinero, y marcan la diferencia.

1) El menú o la carta lleva el IVA.
¡Qué manía en poner cartas sin IVA! No sabemos si es porque se piensan que por ese 10% menos en el menú vamos a pensar que un sitio es más o menos caro. Señores: SABEMOS MATEMÁTICAS y SABEMOS LEER.
La letra pequeña que se la queden las empresas que ocultan algo.

2) Hay papel en el baño.
Ir a un sitio maravilloso con un baño precario es ir a un sitio mediocre.
Cuando el baño huele bien, el pestillo cierra, no hay trocitos de papel de WC por el suelo (por no decir otras cosas) y jabón en la jabonera, entonces es que el sitio está bien.
No queremos comparar con Japón, pero ahí hay bastoncillos para las orejas, papelitos para limpiarte el aceite de la cara y discos de algodón para retocarte el maquillaje en TODOS los baños de cualquier restaurante. Es algo que a la empresa le cuesta poco, y al cliente le marca la diferencia.

3) Las servilletas no están plastificadas.
No hay nada más odioso que tomar unas tapas con las manos (aceitunas, patatas, croquetas…) y que ese sitio fantástico sólo tenga esas servilletas de “Gracias por su visita” que no limpian. Muchos hemos tirado de kleenex cuando hemos salido a por tapas aceitosas.

4) Las cocacolas son de 33cl en vez de 25cl.
Las botellas de cristal de Cocacola de 25cl deberían estar prohibidas. Eso no dura ni una comida ni una cena. Eso es para que te pidas dos y gastes dos veces como si fueras bebedor compulsivo. La diferencia de precio y almacén entre una botella de 25 y una de 33cl es tan pequeña, que se nota donde quieren y donde no quieren ahorrar.

5) Pides un plato de primero y si el segundo lleva de acompañamiento lo mismo que tu primero, te lo cambian.
No hay nada peor que pedir una ensalada de primero y que el chuletón que te has pedido de primero lleve exactamente la misma ensalada. Te sientes idiota.
Si el/la camarero/a es listo/a, te dirá que te cambies el primero o te ofrecerá algún cambio para el segundo.
Lógico, no? Pues hay gente que no lo ve.

6) No te cobran el cubierto.
Vas a un restaurante bueno. Pagas 40-50 euros por cabeza… y en el ticket pone que 1 euro por cubierto. Mira, cuando me cobran el cubierto tengo ganas de decir que me los traigan, que me los llevo a casa.
Es mejor subir el precio de ese plato que luego ir cobrando “extras” donde no lo hay.
Y lo mismo con el pan.

7) No ponen una mesa en la puerta en época de frío.
Seguro que no somos los únicos a los que les ha pasado: Hay una mesa delante de la puerta y fuera hace un frío invernal. Cada vez que alguien abre la puerta, una ola siberiana invade el local y tú, que estás sentado delante, estás en un constante cambio climático.
Así no se puede comer.

8) Hay sitio donde colgar el bolso.
Ya no hablamos de los abrigos, que a veces no hay sitios para percheros y acabamos utilizando el respaldo de las sillas. Hablamos de bolsos de tamaños muy diversos.
Hubo un tipo en el que se pusieron de moda unos ganchos para las mesas y las barras para colgar abrigos y bolsos… ¿Qué ha pasado? ¿Por qué ya no los vemos? ¡Recuperémoslos!

9) El ticket es un ticket con todos los datos y no un papel con números.
Nada da más mala espina que un ticket que es un trozo de papel con números apuntados.
Sin precio sin IVA, sin precio con IVA, sin una relación del plato con su precio, sin una máquina que haya hecho la suma. Ni que sea el mismo Paul Krugman quien haya hecho los cálculos. Eso huele a dinero negro y no da confianza.

10) Si dices que eres intolerante a algún alimento, lo respeten.
Parece que algunos restaurantes quieren verte retorcerte en el suelo ahogado.
Si eres alérgico al pimiento, por favor, no me pongan pimientos del padrón para acompañar la carne, o rodajas de pimiento rojo en la ensalada. Aunque esté cortado pequeño en unas lentejas sigue siendo pimiento.

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